"La Historia es una casa de muchas habitaciones." Fernand Braudel.

"La Historia es una casa de muchas habitaciones." Fernand Braudel.

Y mi corazón está en el sur del sur, con tizne negro, en la cancha, en el bondi, en el chori, en la fiesta en la calle, en la murga, en el tambor, en la bandera, en mi doble ciudad...y en el camino, en el tren, en la frontera parada sobre la línea, en el andén, conectando dos mundos iguales pero disímiles.

La Plata - Ringuelet - Gonnet - City Bell - V.Elisa - Pereyra - Hudson - Plátanos - Berazategui - Ezpeleta - Quilmes - Bernal - Don Bosco - Wilde - V.Domínico - Sarandí - Avellaneda (combinación) Gerli - Lanús

Arraigo


No quiero cruzar la frontera, es más quiero retroceder al corazón de mi tierra. No quiero que vengas, ni quiero saludarte desde el límite de mi mundo contiguo al tuyo. Mejor así.Mejor distancia, y no me conquistes. Ni el corazón, ni el cuerpo. No vengas a vencerme, ni vencido.No quiero pasar la frontera aunque me aceptes, no me importa cuanto más me parezco a vos que a los de adentro. Yo no soy de tu mundo, no es ésta mi pertenencia.
Demasiado lanusense para La Plata, demasiado platense para Lanús.Haciendo equilibrio sobre la línea de frontera, mi verdadera identidad camina bien.
Y si bajo de mi tren camino por el torcido diagonal hasta el lugar que más se parece a mi tierra andante. Otra vez en la frontera cayendo del cuadrado, ni un lugar ni otro.Siempre en un tercer lugar, pero nunca neutral.

viernes, 9 de abril de 2010

Libros que muerden



Son las dos, dos y cuarto de la tarde... estamos con mi vieja en la biblioteca-living (aunque en verdad sea una cochera en desuso), recién terminamos de comer y ahora vamos a tomar un té de jengibre. La verdad no le pregunté, no le pedí que me contara nada, sólo hablamos de lo que estoy viendo en el taller. Me encanta porque todo se da más tranquilamente.
Se puso a contarme que cuando estaba en primer grado tenía un libro para la escuela, un manual, que entre las primeras actividades tenia una lectura, un cuento que se titulaba "cuentas claras" y contaba la historia de una mamá y su hija y no sé que tema con el vuelto de un mandado, todo esto para llegar a la famosa moraleja "cuentas claras conservan la amistad", pero, además de todo esto estaba ilustrado con unos dibujos de una mamá y su nena en la cocina preparando una torta para lo cual mi mamá (que intuye que el manual no era para su edad sino para alumnos de 2do grado) creía que el tema era contar las claras, cuántas claras lleva la torta y no entendía la moraleja porque no comprendía por qué debía una nena quedarse con un vuelto (es más recién años después se dio cuenta de que ese era el tema).
Obviamente la maestra no podía imaginarse el problema y llamó a quienes son mis abuelos para que vieran que su hija no entendía, a todo esto mi mamá no leía y ya creía que jamás podría comprender el resto del libro.

-Cuentas claras, tu cuentas claras, tu cuentas las claras, ¿Cuántas claras son?... ¡Cuántas claras!- Me dijo, ya con los ojos con bastantes lágrimas.

Es impresionante ver como a veces los adultos no alcanzan a comprender el mundo de los chicos y por esto lo rompen y ensucian con temas para grandes que son los únicos a los que se les puede ocurrir semejante tontería, ¡Un vuelto!
 
 
 
 
 
(Crónica escrita en el marco del taller "Libros que muereden", literatura infantil y juvenil sensurada durante la última dictadura militar en Argentina '76 - '83)

1 comentario:

heykobold dijo...

me morí.
insisto en que a veces las palabras están de sobra, simplemente sonrio... y vos sabes lo que siento.

te amo , gracias por este día