"La Historia es una casa de muchas habitaciones." Fernand Braudel.

"La Historia es una casa de muchas habitaciones." Fernand Braudel.

Y mi corazón está en el sur del sur, con tizne negro, en la cancha, en el bondi, en el chori, en la fiesta en la calle, en la murga, en el tambor, en la bandera, en mi doble ciudad...y en el camino, en el tren, en la frontera parada sobre la línea, en el andén, conectando dos mundos iguales pero disímiles.

La Plata - Ringuelet - Gonnet - City Bell - V.Elisa - Pereyra - Hudson - Plátanos - Berazategui - Ezpeleta - Quilmes - Bernal - Don Bosco - Wilde - V.Domínico - Sarandí - Avellaneda (combinación) Gerli - Lanús

Arraigo


No quiero cruzar la frontera, es más quiero retroceder al corazón de mi tierra. No quiero que vengas, ni quiero saludarte desde el límite de mi mundo contiguo al tuyo. Mejor así.Mejor distancia, y no me conquistes. Ni el corazón, ni el cuerpo. No vengas a vencerme, ni vencido.No quiero pasar la frontera aunque me aceptes, no me importa cuanto más me parezco a vos que a los de adentro. Yo no soy de tu mundo, no es ésta mi pertenencia.
Demasiado lanusense para La Plata, demasiado platense para Lanús.Haciendo equilibrio sobre la línea de frontera, mi verdadera identidad camina bien.
Y si bajo de mi tren camino por el torcido diagonal hasta el lugar que más se parece a mi tierra andante. Otra vez en la frontera cayendo del cuadrado, ni un lugar ni otro.Siempre en un tercer lugar, pero nunca neutral.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"Imaginar la lucha de clases como grandes combates frontales entre burguesía y proletariado es una falacia: tales batallas son historicamente excepcionales. Lo cotidiano, en cambio, son los infinitos espacios de confrontación de clases a los que asistimos permanentemente, y donde cada clase va constituyendo, o perdiendo, territorio: allí donde un grupo o un individuo articula una relación solidaria, y aparece la competencia; allí donde se proclama la participación democrática, y aparece la autoridad burocrática; allí donde se postula la igualdad, y se discrimina a los diferentes...y así siguiendo."

Izaguirre, Inés. Los desaparecidos: recuperación de una identidad expropiada, Cuaderno del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, 1992.

Sigo estudiando...

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sinceramente

A calzón quitado, como quien dice. Más romántico si se quiere, al descubierto, desnudo, develado.
¿Por qué ocultamos algo así? O más bien, debería preguntármelo a mi, ¿Cuál es mi razón?.
Me interrogo y repregunto porque quiero saber por qué, por qué tanto pudor...¿O en lugar de pudor es especulación?.
¿Qué hace que oculte/ocultemos que nos pasa algo con un otro?, me refiero directamente a la atracción entre dos, atracción "de pareja" (punto que me gustaría replantear después). ¿Por qué evitamos que el otro sepa que nos gusta?, ¿Por qué no lo llamamos por teléfono y se lo gritamos?, ¿Qué estamos queriendo controlar cuando escribimos y reescribimos miles de veces un mensaje que sabemos que nunca vamos a mandar?,¿Cuál sería el disgusto que podríamos provocarle o provocarnos al decir "mira, la verdad me gustas"?
¿Qué impulso estúpido nos separa de la sinceridad? No hay por qué publicarlo a los gritos, no hay necesidad de que se entere todo el mundo, pero ese otro bien podría saberlo y hasta quizá seamos correspondidos...finalmente (en general) soltamos a sus oídos que nos encanta, que hace mucho que nos encanta y que nos encantaría aún más ser su no sé que.
Bárbaro, pero ¿Por qué esperamos tanto tiempo e incluso somos capaces de fingir que no nos interesa de "esa" forma?, ¿Qué esperamos?, ¿Qué cuidamos?, no es que no nos animamos porque somos tímidos, es que estamos esperando estar seguros de que no nos van a rechazar. Necesitamos una certeza, pero en el camino para conseguirla dejamos tirada la sinceridad y nos vestimos de histéric@s (entender el vocablo en su uso barrial). Resultamos insoportables, vamos y venimos todo el tiempo, inventamos las mil y un indirectas y generalmente agobiamos a la otra persona, o por lo menos nos agotamos nosotr@s de tanto trabajo que no nos deja ser libres.
¿Por qué tener vergüenza de sentimientos tan bien aceptados socialmente como el amor y la atracción?, ¿O es por especulación que no nos exponemos?.
Especulamos con la posibilidad de en caso de no ser correspondidos salvar nuestro nombre evitando a toda costa que el otro sepa nuestros sentimientos.
Como todo esto me carcome voy a abandonarlo, prefiero guardar mi traje de mil histerias para otro baile y ser sincera, porque no hay nada más lindo que andar sin calzones mentales, sin censuras.

martes, 9 de noviembre de 2010

Lo que sea ( continuación de Oferta - Demanda)

Este sábado en el subte me ofrecieron, como suele pasar, esas tarjetitas con dibujos grotescos y frases trilladas sobre el amor heterosexual de telenovela mexicana con Laport y la mamá de Cristian Castro.
De por sí esas ilustraciones me resultan insultantes, razón suficiente para nunca haber regalado ni aceptado una. Pero esta vez la frase iba más allá de lo imaginado.
Cualquiera que viaje en tren o subte sabe a que clase de literatura de estación me refiero, y no ignora tampoco el carácter general de esa expresión de sentimientos. Esa forma industrial de no decir nada, que sirve únicamente a los fines de que el pibe que las vende pueda trabajar.
No quisiera entrar en discusión sobre la importancia de ese cartón para el que lo ofrece en el tren, sólo hablo de la existencia de ese objeto, de esa realidad producto de una mente indudablemente imbecil.
El pedazo de papel versaba: "Hago lo que sea para que me quieras" y más abajo, en letra más pequeña, una insoslayable razón: "porque te amo", ¡La razón!.
El tiempo que pude sostener la tarjeta en mis manos no fue suficiente, no alcanzó para salir del asombro. Tenía frente a mi la expresión de humillación más grande.
Una fotografía de un perro retocado, figurando estar vestido con un enterito color rosa, que a su vez pretendía ser un disfraz de oso ilustraba a la perfección semejante brutalidad. Coincidencia macabra entre la doble o triple falsedad de la imagen y lo escrito.
Y un millón de palabras se agolparon en mi cabeza, en principio una duda básica: ¿Qué carajo es esto? ¿Y yo dónde mierda vivo?...así a lo burdo.
Así que porque uno ama a otro debe hacer "lo que sea" para que ese otro mínimamente lo quiera. En principio esa diferencia, uno ama y el otro quiere, desigualdad total, no hay correspondencia.
Además para que el otro quiera es necesario que uno haga "lo que sea"... interesantísima bajeza, uno debe ser capaz de todo con tal de atraer al ser amado. Y la razón misma de ese "lo que sea" es que uno ama. Ahora la pregunta es ¿Eso es amar? ¿Entregar la voluntad ante un "lo que sea", es decir ante un "lo que el otro decida que yo sea" es amar? Y si eso fuera amar, ¿Por qué habría de conformarse el amante con el querer de un otro que no es capaz de devolverle lo mismo?, ¿Por qué uno debe entregar su voluntad de ser?, ¿Está acaso conquistado?.
Sí, está conquistado. Ese es el modelo de pareja, ese es el amor que hablamos. Decimos por amar conquistar, subyugar, enganchar, caer enamorad@, encantar, etc.
Decimos que hay que entregar la voluntad de ser y hacer con tal de ser queridos por alguien al que queremos enganchar porque nos conquistó el corazón.
Horrible, enfermizo, antinatural, enloquecedor, podredumbre de las mejores relaciones humanas, inicio de su propia destrucción.
El principal enemigo que corroe las relaciones es la propia relación, es en sí misma contenedora del principio que la dinamita.

lunes, 8 de noviembre de 2010

No me equivoqué de lugar









video
Siento que no la pifié, que no me confundí. No, estaba más centrada que nunca. Estaban ahí apoyando lo que apoyo una vez más, coicidíamos, ¿o eramos los mismos? Me encantó encontrarme con esa juventud crispadamente perdida, me encanta darme cuenta de lo valioso que es este proyecto.
No hablo de la economía, del desarrollo sustentable, del modelo objetivo de país (absolutamente necesario). Me refiero al modelo subjetivo, el que visibiliza. El que reconoce la existencia.
Esa es la lucha, la de los medios de comunicación y su ley K, la de los pueblos originarios, la de los negros que vamos a la plaza, la de la inclusión de más chicos al mundo escolar para que así todos podamos decir que no nos gusta ir a la primaria y festejar los feriados, la de las parejas y su ley de matrimonio igualitariamente K, es una lucha de construcción.
Estamos todo el tiempor abriendo caminos para construir subjetividades en un marco más libre, todo lo libre que podemos ser dentro del sistema capitalista, con la mejor democracia burguesa que podemos tener, pero mejor que nunca. Y lo que aún más me alienta es pensar que esto no es el punto máximo, si no sólo el comienzo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Hagamos un trato - Mario Benedetti

Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo.

Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense que delirio
a pesar de esa veta
de amor desconocido
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense que es flojera
igual puede contar
conmigo.

Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Oferta - Demanda

Pienso escribir sobre otra cosa, la verdad no sé qué decir ni cómo sobre la muerte de Néstor, y a su vez tengo miles de cosas que se me agolpan en la cabeza, otros temas que nada tienen que ver, porque el mundo sigue girando con sus miles de cosas aunque el corazón se detenga un rato más en esa plaza.

En estos días mis abuelas me tiraron una punta, o dos (o sólo una), que me dieron vuelta la cabeza. -"Nena: ¿Y vos ahora, en dónde estás? ¿En oferta? ¿En liquidación? ¿En la mesa de saldos?. Porque yo una vez le dije a tu abuelo: 'mirá que a mi no me encontraste tirada en la mesa de saldos.'."-
Silencio de mi parte, es que no sé dónde estoy...me quedé pensando, mascullando esa idea de estar en algún lado, -"En ningún lado abuela, soy invaluable"-. Eso dije, sí, sí, pero me reí, para mi eso no es cierto. En algún lado estoy.
-"Yo no sé estas chicas qué buscan, salen así sin ropa. Prostitutas vip, no sé que quieren."- Y ahí, unos días después, con otra abuela, en otra ciudad la duda se volvió más grande: No sé que quieren "estas chicas", pero ¿Y yo?.
Yo también estoy expuesta, sí: en exposición, en mesa de saldos o en vitrina, modelo único o producción industrial, no sé cómo ni por qué, pero así parece.
¿En dónde estoy? en oferta, por cuotas, en un baúl, en vidriera...No importa, lo que interesa es que al parecer estoy en mercado, o debería estarlo. ¿Alguien me preguntó si quiero que me lleven puesta o para regalar? ¿Por qué todo se da en términos económicos? ¿También hay que ahorrar acá? ¿Estamos en el 1 a 1, con inflación, cómo estamos?.
Yo no sé que buscan las chicas, ni "estas" ni ningunas, no sé porque no entiendo bien como es esto de estar a la venta o a la compra, no me manejo bien en los mercados, ¿Es por acciones? ¿Tienen tarjeta de crédito?.
Como sea creo que si bien estoy más embarullada que antes algo en limpio se puede sacar.
No soy un objeto por lo tanto creo que defiendo mi humanidad no desnudándome en una revista de domingo para un público de machos machistas, pero ¿Realmente con eso es suficiente? ¿acaso no sigo siendo objeto? Defiendo mi calidad de ser humano desafiando con insultos a todo aquel que por la calle me agrede con sus intromisiones despectivas y peyorativas para la mujer del tipo "muñeca" y más allá. Yo creí que con eso era suficiente, pero no.
Me enfrento a una realidad más cruda y de más dificultosa salida, una mujer me pregunta en qué parte del mercado estoy, en qué mesa, en qué mostrador, si estoy cara o barata. Pero no me pregunta si me vendo o no.
No voy a aceptar como suficiente un razonamiento liso y un tanto desprovisto de inteligencia del tipo: No me prostituyo, es decir entonces no me vendo.
Pretendo ir más allá: más allá sobre mi misma, sobre mi cabeza, no estoy intentando criticar a dos mujeres mayores para hacerme la innovadora, estoy hablando de mi, de mi yo mujer.
No se me preguntó si estaba en "el mercado", eso ya está predicho, supuesto, afirmado, es un acuerdo tácito. Estoy en el mercado, voy a ser adquirida porque ahora estoy vacante o algo así. El hecho de no tener un hombre al lado me vuelve una cosa a la espera de ser adquirida por un sujeto masculino. Me vuelve, ¿o me devuelve?, ¿o me vuelve a mostrar?.
¿Dejé de ser objeto cuando estaba con un hombre?, pero para mi se abren más interrogantes: ¿Finalmente, de quien depende ser objeto o sujeto?, ¿Soy yo sola la que lo determina?, ¿O está también el otro?, ¿Cuánto soluciona que yo me constituya ante mi como sujeto si el otro me ve como objeto?, ¿Cuáles son los flancos de batalla?.
Ya no es suficiente entonces con que no baile desnuda por tv, que no me prostituya, que insulte a quien me objetualiza al azar en la calle, que le ponga los puntos a cualquiera, hace falta más para no ser objeto.
Mientras busco llenar de sentido ese "más" que falta también me canso, me tapo, me cuido, me sonrojo, me manejo como una monja, me vuelvo pudorosa y hasta si me distraigo creo que lo que el otro hace es por mi culpa.
Me censuro como mujer, a tal punto llega el otro que uno se hace cargo.