"La Historia es una casa de muchas habitaciones." Fernand Braudel.

"La Historia es una casa de muchas habitaciones." Fernand Braudel.

Y mi corazón está en el sur del sur, con tizne negro, en la cancha, en el bondi, en el chori, en la fiesta en la calle, en la murga, en el tambor, en la bandera, en mi doble ciudad...y en el camino, en el tren, en la frontera parada sobre la línea, en el andén, conectando dos mundos iguales pero disímiles.

La Plata - Ringuelet - Gonnet - City Bell - V.Elisa - Pereyra - Hudson - Plátanos - Berazategui - Ezpeleta - Quilmes - Bernal - Don Bosco - Wilde - V.Domínico - Sarandí - Avellaneda (combinación) Gerli - Lanús

Arraigo


No quiero cruzar la frontera, es más quiero retroceder al corazón de mi tierra. No quiero que vengas, ni quiero saludarte desde el límite de mi mundo contiguo al tuyo. Mejor así.Mejor distancia, y no me conquistes. Ni el corazón, ni el cuerpo. No vengas a vencerme, ni vencido.No quiero pasar la frontera aunque me aceptes, no me importa cuanto más me parezco a vos que a los de adentro. Yo no soy de tu mundo, no es ésta mi pertenencia.
Demasiado lanusense para La Plata, demasiado platense para Lanús.Haciendo equilibrio sobre la línea de frontera, mi verdadera identidad camina bien.
Y si bajo de mi tren camino por el torcido diagonal hasta el lugar que más se parece a mi tierra andante. Otra vez en la frontera cayendo del cuadrado, ni un lugar ni otro.Siempre en un tercer lugar, pero nunca neutral.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sinceramente

A calzón quitado, como quien dice. Más romántico si se quiere, al descubierto, desnudo, develado.
¿Por qué ocultamos algo así? O más bien, debería preguntármelo a mi, ¿Cuál es mi razón?.
Me interrogo y repregunto porque quiero saber por qué, por qué tanto pudor...¿O en lugar de pudor es especulación?.
¿Qué hace que oculte/ocultemos que nos pasa algo con un otro?, me refiero directamente a la atracción entre dos, atracción "de pareja" (punto que me gustaría replantear después). ¿Por qué evitamos que el otro sepa que nos gusta?, ¿Por qué no lo llamamos por teléfono y se lo gritamos?, ¿Qué estamos queriendo controlar cuando escribimos y reescribimos miles de veces un mensaje que sabemos que nunca vamos a mandar?,¿Cuál sería el disgusto que podríamos provocarle o provocarnos al decir "mira, la verdad me gustas"?
¿Qué impulso estúpido nos separa de la sinceridad? No hay por qué publicarlo a los gritos, no hay necesidad de que se entere todo el mundo, pero ese otro bien podría saberlo y hasta quizá seamos correspondidos...finalmente (en general) soltamos a sus oídos que nos encanta, que hace mucho que nos encanta y que nos encantaría aún más ser su no sé que.
Bárbaro, pero ¿Por qué esperamos tanto tiempo e incluso somos capaces de fingir que no nos interesa de "esa" forma?, ¿Qué esperamos?, ¿Qué cuidamos?, no es que no nos animamos porque somos tímidos, es que estamos esperando estar seguros de que no nos van a rechazar. Necesitamos una certeza, pero en el camino para conseguirla dejamos tirada la sinceridad y nos vestimos de histéric@s (entender el vocablo en su uso barrial). Resultamos insoportables, vamos y venimos todo el tiempo, inventamos las mil y un indirectas y generalmente agobiamos a la otra persona, o por lo menos nos agotamos nosotr@s de tanto trabajo que no nos deja ser libres.
¿Por qué tener vergüenza de sentimientos tan bien aceptados socialmente como el amor y la atracción?, ¿O es por especulación que no nos exponemos?.
Especulamos con la posibilidad de en caso de no ser correspondidos salvar nuestro nombre evitando a toda costa que el otro sepa nuestros sentimientos.
Como todo esto me carcome voy a abandonarlo, prefiero guardar mi traje de mil histerias para otro baile y ser sincera, porque no hay nada más lindo que andar sin calzones mentales, sin censuras.

1 comentario:

Roberto dijo...

Recordás: no te des por vencido ni aún vencido?.

Saludos.