Encontrar la media naranja. Cuestión difícil y por demás azarosa para mi gusto.
Prefiero pensar que no soy una fruta incompleta, más bien me interesa ser un todo en construcción. Que muta.
Si fuera una media naranja, además de faltarme mi equivalente invertido, sería siempre igual: la mitad de una cosa definida. Por otra parte, y más allá de la dificultad, esta búsqueda estaría orientada a encontrar un otro que 'encaje' completamente conmigo, en espejo como 'dos gotas de agua' o 'dos almas gemelas'...ciertamente no me encuentro tan atractiva como para estar buscando enamorarme de mi reflejo, quisiera más bien un otro verdadero.
La idea de 'media naranja', el deseo de encuentro, habla también de la limitación para ser un individuo al menos autosuficiente, o simplemente capaz de ser independiente y la necesidad para
ser de tener una pareja. No es mi intención ser una mitad que no puede por sí sola, y relacionarme con un otro sólo con la finalidad de llenarme.
No tengo espacios que
necesito 'llenar' en mi vida, prefiero tener cosas que compartir.
Además esta expresión ingenua, al menos en apariencia, no da lugar a los conflictos en una pareja, tampoco a las construcciones. Si es tu media naranja, todo va a ir bien, sin sobresaltos: como es deseable; pero si no lo es, habrá que seguir buscando, nada de valorar aspectos en los que el encuentro entre los dos mundos que suponen cada una de las personas fue más armónico, y desde ahí intentar encontrar un balance: es o no tu media naranja, son el uno para el otro, o no hay nada que hacer. Porque al parecer asomamos al mundo del amor con nuestro propio sistema de encastre determinado, y nos resta únicamente buscar (casi seguramente de forma infructuosa y frustrante) ese otro ser que tiene la misma muesca.
'El uno para el otro', simplemente una duda más ¿Somos siempre los mismos, como para encastrar siempre con el mismo otro?.
Si de una naranja de dos mitades, una de las partes cambia su forma, ya no encastran. Un otro en cambio puede ser capaz de
acompañar.